El Gobierno de EEUU, alarmado por la filtración
de cerca de 91,000 documentos militares sobre la guerra en Afganistán
que fueron divulgados por la organización “Wikileaks”, trata ahora de
determinar el daño exacto que ha causado la publicación de ese material.
Los
citados informes militares revelan operaciones encubiertas, muertes de
civiles de las que nunca se informó públicamente y denuncian la ayuda de
los servicios secretos paquistaníes al movimiento talibán.
“Wikileaks”,
una organización que se dedica a denunciar en internet malas prácticas,
publicó el domingo por la noche en su página en internet la mayor parte
de los documentos, bajo el título “Diario de la Guerra Afgana”.
Siete años
Estos documentos abarcan desde enero de 2004 hasta 2010, según indica la organización.
Además
se ha reservado otros 15,000 a petición de su fuente, aunque, asegura,
los publicará posteriormente tras ocultar datos que puedan ser
perjudiciales.
En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la
Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó que los documentos, informes de campo
redactados por soldados sobre el terreno, “no contienen grandes nuevas
revelaciones” pero sí detallan “nombres, operaciones, personal”.
“Si
eso se ve comprometido, tiene un efecto comprometedor en nuestra
seguridad”, destacó Gibbs, quien indicó que el presidente de EEUU,
Barack Obama, considera “alarmante” la filtración.
Aunque en sí
estas revelaciones no aportan grandes novedades -el papel del ISI, los
servicios secretos paquistaníes, en el nacimiento del movimiento talibán
está bien documentado desde hace años- sí alimentan la polémica sobre
una guerra cada vez más impopular.
La filtración llega cuando EEUU
acaba de relevar a Stanley McChrystal como comandante en Afganistán y
ha nombrado en su lugar al general David Petraeus, y cuando intenta
contrarrestar el empuje talibán de tal modo que pueda cumplir el
objetivo anunciado por Obama de comenzar la retirada de las tropas
estadounidenses en julio de 2011.
Obama anunció en diciembre pasado una nueva estrategia que incluye el refuerzo de más de 30.000 soldados.
VIDAS DE LAS TROPAS ESTÁN EN PELIGRO
En
un comunicado, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el
general James Jones, indicó que las filtraciones “ponen en peligro las
vidas de los estadounidenses y de nuestros socios”. En el Pentágono, los
analistas examinan los documentos para tratar de determinar cuál es el
daño preciso que puede haber causado la filtración.
El coronel
Dave Lapan, portavoz del Departamento de Defensa, indicó que se intenta
determinar “el daño potencial para las vidas de nuestros soldados y los
socios de nuestra coalición”, algo que requerirá “días, o incluso
semanas”.
El portavoz rechazó comentar el contenido de los
documentos, al indicar que el hecho de que se hayan publicado en
Internet no quiere decir que no sigan clasificados. Antes de publicar
los documentos en su página, “Wikileaks” se los cedió a los diarios The
Guardian, del Reino Unido, y The New York Times, estadounidense, así
como al semanario Der Spiegel, de Alemania.
El Pentágono
investiga de dónde pudo proceder la filtración y ha indicado que el
responsable puede ser cualquier persona con acceso a documentación
clasificada como secreta. La filtración de estos documentos, que revelan
muertes de civiles en Afganistán que no han salido a la luz, coincide
con una denuncia hecha ayer por el presidente afgano, Hamid Karzai.