Mantener la memoria en forma y lista para incorporar nuevos
conocimientos es importante a toda edad. Ya se sabe desde hace tiempo
que los recuerdos se consolidan con una buena noche de sueño, pero
descansar sin dormir también podría fortalecer la memoria, concluyó un
equipo de investigadores de Estados Unidos.
Tomarse un rato para tomar un café después de clases podría
realmente ayudar a retener la información que recién se escuchó. El
cerebro quiere que uno se desconecte de una tarea y haga otra para poder
incorporar lo que se aprendió, dijo Lila Davachi, de la Universidad de
Nueva York.
El pasado en el presente
La memoria es la posibilidad de guardar y retener información para
poder traerla al presente y usarla en el momento adecuado. Todavía hay
muchos misterios con respecto a esta función cerebral pero se sabe, por
ejemplo, que la memoria se fija al crear y reforzar la conexión
(sinapsis) entre las neuronas.
Esta posibilidad de recordar suele dividirse en dos: la memoria a
corto plazo, que es transitoria y aún no se afianzó, y la memoria a
largo plazo, que abarca todos los recuerdos en general, desde ideas y
conceptos hasta imágenes y olores.
El cerebro en acción
La investigación se enfocó en el proceso llamado consolidación, que
ocurre justo después de que se formó la memoria inicial. Trabajos
previos habían descubierto que muchas áreas del cerebro están más
activas al descansar, pero no se había asociado este hallazgo a la
formación de la memoria.
Davachi y la autora principal, Arielle Tambini, pidieron a los
voluntarios que miraran pares de imágenes sin avisarles que les iban a
solicitar que las recordaran. De vez en cuando les pidieron que
descansaran un rato pero sin dormir.
Mientras los voluntarios hacían sus tareas, los investigadores
midieron la actividad de su cerebro usando un equipo de resonancia
magnética funcional. Una primera observación fue que se activó la
conexión entre el hipocampo (una región cerebral relacionada con la
memoria) y la corteza cerebral.
El dato interesante fue que esta actividad fue más fuerte durante el
descanso sólo cuando los recuerdos posteriores fueron firmes y claros.
Por el contrario, si al descansar la actividad fue baja, entonces la
memoria posterior resultó borrosa y poco clara.
Estos resultados demuestran la importancia de la experiencia
posterior en el cerebro para la memoria de eventos recientes. El cerebro
trabaja cuando las personas reposan, por lo cual este descanso es
importante para la memoria y la función cognitiva, concluyó Davachi.