REDENCIÓN DEL PODER DEL PECADO

El Salmista, rey de Israel, hombre conforme al corazón de Dios, dijo: «He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. Salmo 51:5» Con esta declaración pone de manifiesto que la cuestión del pecado en el ser humano es congénita, por lo cual, el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida (Ecl. 9:3). El pecado tiene autoridad sobre el hombre, como la tiene un amo sobre su esclavo (Juan 8:34), pero hay buenas noticas, el hombre puede liberarse ¿Cómo? ¿Fórmula? ¿Cuál es la vía?

El hombre es un ser creado a imagen y semejanza de su Creador, dotado de muchísimas facultades, con lo cual puede alcanzar muchísimas cosas; sin embargo, sus facultades siempre serán insuficientes para liberarse a sí mismo de la autoridad de la tiranía y la opresión del pecado ¿Quién puede, entonces, liberar al hombre de la esclavitud del pecado? La Biblia dice: «Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:34, 36»

 Así es, el poder redentor que libera al hombre del pecado y sus consecuencias, está en Jesús.  A todo aquel que viene a Jesús, se le concede la gracia del Espíritu Santo, y mediante la autoridad del Espíritu de Dios, el hombre es redimido de la esclavitud del pecado.  Como Pablo dice: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Roman0s 8:1-2»

¿Cómo puede una persona obtener la gracia del Espíritu en su vida? Jesús dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Juan 7:37-39» Pedro dice: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:38» Pablo dice: «En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Efesios 1:13»

 Jesucristo apareció en la historia de los seres humanos, para ser nuestro Redentor, el poder de su Espíritu es la autoridad que puede derrotar al pecado y hacernos libres.  Fuera de Jesús, el hombre, inevitable y tristemente será un súbdito del pecado y su final es la muerte eterna.  Ven a Jesús.  y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36. Dios te ayude.

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