La leche de vaca no eleva el colesterol ni aumenta las enfermedades del corazón, según un nuevo estudio

Todo se ha dicho sobre la estrecha relación entre el consumo de lácteos enteros y el colesterol. Para empezar es necesario hablar sobre el colesterol, es una sustancia cerosa y parecida a la grasa que se encuentra en todas las células del cuerpo. Lo cierto es que el organismo es sabio y produce todo el colesterol que necesita para cumplir con importantes funciones, como es el caso de la producción de hormonas, vitamina D y sustancias que son clave para digerir los alimentos como la bilis. Sin embargo cuando los niveles de colesterol en la sangre son elevados, puede presentarse una condición llamada hipercolesterolemia. Un determinante factor de riesgo en una larga lista de enfermedades cardiovasculares y que se asocia directamente con el estilo de alimentación. Finalmente así como existen alimentos que ayudan a disminuir el colesterol, otros pueden contribuir a su aumento.

No es ningún secreto decir que la alimentación y el estilo de vida son aspectos esenciales para un buen manejo del colesterol. Los expertos enfatizan en que la hipercolesterolemia es un problema multifactorial donde la presencia en la dieta de alimentos ricos en colesterol debe ser un factor a tener en cuenta. Con base en ello uno de los productos básicos de consumo cotidiano que más ha despertado cuestionamientos es la leche de vaca, en principio por su contenido en grasas saturadas y que también se suelen relacionar con el aumento de peso ¿Qué tiene esto de cierto? Sigue leyendo para conocer los nuevos hallazgos científicos al respecto.

Según un reciente trabajo de investigación: el consumo regular de leche no está asociado con un aumento de los niveles de colesterol. Un estudio publicado en el International Journal of Obesity analizó tres grandes estudios de población y descubrió que las personas que bebían regularmente grandes cantidades de leche tenían niveles más bajos de colesterol bueno y malo, aunque sus niveles de IMC eran más altos en comparación con quienes no bebían leche de vaca. También se cuenta con un análisis más detallado de otros grandes estudios, que tiene revelaciones similares a la referencia anterior. Sugiere que las personas que consumen leche de vaca con regularidad tienen un riesgo 14% menor de enfermedad coronaria. El equipo de investigadores adoptó un enfoque genético del consumo de leche al observar una variación en el gen de la lactasa, asociado con la digestión de los azúcares de la leche conocida como lactosa.

Entre los hallazgos más relevantes se encuentran los comentarios de Vimal Karani, profesor de nutrigenética y nutrigenómica en la Universidad de Reading involucrado en el estudio. Quien señaló lo siguiente: “Descubrimos que entre los participantes con una variación genética que asociamos con una mayor ingesta de leche, tenían un IMC y grasa corporal más altos, pero lo que es más importante, es que presentaban niveles más bajos de colesterol bueno y malo.” También, se encontró que aquellos participantes con variación genética tenían un índice significativamente más bajo riesgo de enfermedad coronaria. Finalmente todo esto sugiere que reducir la ingesta de leche podría no ser necesario para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Está nueva investigación surgió con el objetivo de esclarecer varios estudios contradictorios que habían investigado previamente el vínculo entre una mayor ingesta de lácteos y la aparición de enfermedades cardiometabólicas, como la obesidad y la diabetes. Para tener en cuenta las inconsistencias en el tamaño de la muestra, la etnia y otros factores, el equipo realizó un metanálisis de datos en hasta 1,9 millones de personas y utilizó el enfoque genético para evitar confusión. Aunque los datos del biobanco del Reino Unido mostraron que aquellos con la variación genética de la lactasa tenían un 11% menos de riesgo de diabetes tipo 2, el estudio no sugirió que exista ninguna evidencia sólida de un vínculo entre una mayor ingesta de leche y una mayor probabilidad de diabetes o su relación con aspectos como el. nivel de glucosa en sangre y biomarcadores inflamatorios.

Por lo tanto resulta oportuno empezar a romper con ciertos mitos que durante años se han creado en torno a la alimentación. El estudio ciertamente muestra que el consumo de leche no es un problema significativo para el riesgo de enfermedad cardiovascular a pesar de que hubo un pequeño aumento en el IMC y la grasa corporal entre los bebedores de leche. Como parte de las conclusiones del equipo de investigadores quedan estudios por realizarse, ya que no quedó claro si es la grasa contenida en los productos lácteos contribuye a reducir los niveles de colesterol o se debe a un factor desconocido en la composición de la leche.

Finalmente como en todo, la clave está en la moderación. No podemos negar que la leche es un alimento completo y sumamente nutritivo, brilla por su contenido en proteínas de alto valor biológico y contiene valiosas vitaminas y minerales. Tal es el caso de su excepcional aporte en calcio y vitamina D, que favorecen el desarrollo y mantenimiento de los huesos, además de fortalecer al sistema inmunológico y hacernos menos propensos a contraer enfermedades. Otro aspecto importante es que la leche (en cantidades adecuadas), gracias a su contenido en proteínas es un gran aliado para bajar de peso, ya que se asocia con un gran poder saciante y una gran capacidad de disminuir el apetito.

Ahora ya lo sabes disfrutar de un refrescante y reconfortante vaso de leche, bajo el marco de una dieta y estilo de vida equilibrado; es un hábito saludable que inclusive reduce el riesgo de padecer enfermedad coronaria, colesterol alto y otras afecciones que dañan la salud cardiovascular.

eldiariony.com

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