Macarrulla: “Si queremos un país con estabilidad política y social, el sistema debe ser más inclusivo”

De presidir diferentes empresas y organizaciones empresariales a la política desde el Ministerio de la Presidencia. 

SANTO DOMINGO. El ministerio de la Presidencia tiene funciones muy concretas… pero muy amplias. Cada ministro le ha dado su sello y afinado su gestión a su personalidad y a los planes del presidente. Lisandro Macarrulla, empresario hoy político, ocupa ahora ese despacho, puerta con puerta con el del Presidente de la República.

—¿Cuál es el eje de su gestión?

En mi caso, el Presidente decidió darme algunas funciones específicas que él, dentro de su programa de gobierno, entendió que eran temas prioritarios. El programa de gobierno que diseñamos juntos en el gabinete presidencial se creó unos dos años y medio antes del proceso electoral. Él identificó grandes transformaciones en temas que venían por años acumulando deficiencias: deudas subsidiadas de programas sociales y de comunicaciones, una gran transformación en el sector de salud, del sector eléctrico, del transporte y la movilidad vial en República Dominicana. El tema de la transformación digital es muy interesante. Y manejamos un programa que a él le ha interesado muchísimo que es el de vivienda Familia Feliz.

—Un plan 11,000 viviendas en un año. ¿Por qué no se articuló en torno al INVI?

Porque el plan de Familia Feliz no es un plan de viviendas del Estado. Es un plan de asistencia social, de viviendas de interés social, diseñado para el dominicano que no puede acceder a una vivienda propia por los mecanismos que existen hoy en día. A esas personas se les da la facilidad para vencer los dos grandes obstáculos: el inicial y las cuotas de la hipoteca. El Estado no construye ni presta dinero; a través del PROSOLI se ha creado un mecanismo para compensar la parte del inicial y la mensualidad de la hipoteca será relativamente baja porque el Estado va a tener un esquema de subsidios con cualquier institución financiera o de las cooperativas. Por eso este proyecto se maneja dentro de una unidad particular que depende directamente de la presidencia.

—¿Cómo ha respondido el sector privado a las alianzas público privadas?

Muy bien, yo me he quedado sorprendido. Tenemos en carpeta de casi 4,000 millones de dólares en proyectos de APP. Cuando digo en carpeta es que no están ya en ejecución porque hay todo un proceso de evaluación para determinar si son proyectos de interés público, porque el Estado no va a hacer todo lo que llegue de interés privado y ese proceso realmente es un poquito lento. La misma ley establece unos plazos para lograr transparencia, ser inclusivo. Es inversión tanto nacional como internacional y el presidente se encuentra ya dando los primeros picazos. Empezamos inaugurando en Barahona una inversión privada con el Estado que él había anunciado a principio de su gobierno: el puerto.

—¿A qué achaca usted esta respuesta del sector privado?

Yo creo más que todo a la transparencia. Anteriormente había una queja generalizada de los inversionistas de que les ponían algunos obstáculos de forma interesada y en ese aspecto nos hemos cuidado mucho. Usted ha visto cuáles han sido las reacciones del presidente cuando se vulneran estos principios. Eso se ha valorado mucho. La gente confía en que la oferta que nosotros presentamos a la sociedad nos va a permitir una institucionalidad con más garantías y que sus inversiones serán respetadas. Tenemos una visión correcta de que la creación de empleos debe generarse en el sector privado…

—¿Cómo manejan esto con los compañeros del partido?

Lo estamos manejando bien, estamos incurriendo en algunos gastos políticos, pero todo se está manejando bien por el dinamismo que va a tener la economía, ya usted vió cómo nos vamos recuperando de la situación que nos creó la pandemia. Ya el mes pasado todos los sectores estaban por encima del período pre-covid, con excepción del turismo.

—¿Desde cuándo trabaja usted con el presidente?

Uno conoce siempre amigos por terceros y se dio esa situación. En este caso se dio una gran empatía por la política. Aunque yo era empresario siempre estaba enfocado en los temas sociales. Siendo presidente del CONEP hace 12 años, en un discurso en la Cámara Americana de Comercio planteé un cambio de sistema para la República Dominicana. Fue un documento obviamente consensuado por la directiva del CONEP, pero era bastante revolucionario; causó mucha sorpresa que un grupo empresarial que en todas las sociedades son conservadores, hiciera una propuesta de ese tipo. Había un cambio radical entre la posición del sector empresarial de ese momento porque proponíamos cambios en un sistema que había beneficiado económicamente a todos los que estaban ahí (incluido yo mismo) pero entendíamos – y sigo entendiendo- que por la sostenibilidad se necesitaban cambios. No se ha avanzado lo suficiente o le puedo decir que no hemos avanzado prácticamente nada. Si queremos tener un país donde nuestras empresas puedan seguir funcionando, donde podamos tener estabilidad política y social, tenemos que lograr un sistema más inclusivo.

—¿Usted ve esa estabilidad en peligro?

Si no hacemos las transformaciones que estamos planteando desde el plan de gobierno del presidente Abinader yo la veo en peligro. Si hacemos las transformaciones en el área de ducación, salud, en transformación digital y en áreas como el sector eléctrico… ¿Usted se imagina que el 50% del déficit acumulado que tiene la República Dominicana se debe al subsidio eléctrico? Hemos quemado la energía y el petróleo… y corrupción claro. Si hoy tuviéramos la mitad de lo que debemos para invertir en proyectos de desarrollo, este país fuera un paraíso.

 

“Si hoy tuviéramos la mitad de lo que debemos para invertir en proyectos de desarrollo, este país fuera un paraíso”
Inés Aizpún
diariolibre.com

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