El director de la Policía de Colombia, Jorge Luis Vargas Twitter @DirectorPolicia El director de la Policía de Colombia, Jorge Luis Vargas, informó este jueves que uno de los exmilitares colombianos involucrado en el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, recibió 50.000 dólares desde EE.UU., previo al magnicidio, para planear la operación. Se trata de Germán Rivera García, actualmente detenido en Haití, un excapitán de quien las autoridades colombianas tienen conocimiento de que participó “en la planeación y organización” del asalto que culminó con la muerte del mandatario haitiano. De acuerdo con la información proporcionada por Vargas en una conferencia de prensa, Rivera, junto con el también exmilitar Duberney Capador Giraldo —uno de los colombianos abatidos en Haití— y otra persona que aún no ha sido identificada, viajaron en mayo a Haití, donde se habrían reunido con Christian Emmanuel Sanon, un médico haitiano aprehendido y señalado por las autoridades como el autor intelectual del magnicidio. El titular de la Policía colombiana detalló que Rivera y Capador ingresaron el pasado 10 de mayo a Haití a través de un paso fronterizo desde República Dominicana. Memoria frente al Palacio presidencial de Haitía, 14 de julio de 2021 Ricardo Arduengo / Reuters Los 50.000 dólares, precisó Vargas, habrían sido para la organización del viaje; sin embargo, señaló que no tienen información de la fuente de financiación. Además de Sanon, se tienen registradas reuniones con James Solages, un ciudadano haitiano-estadounidense involucrado en el magnicidio, quien se habría entregado a las autoridades policiales de Haití tras el hecho. “Germán Rivera ha tenido contacto con 12 personas en Haití, toda la información técnica ya la tienen las autoridades haitianas; y Duberney Capador también habría tenido contacto con 10 personas en Haití”, precisó Vargas. Las reuniones en la isla caribeña se habrían llevado a cabo en una casa alquilada, ubicada cerca de un hotel y de un sector de embajadas en Puerto Príncipe. “Era una supuesta operación de arresto” Rivera y Capador son parte de una veintena de colombianos que participaron en el asalto a la residencia privada de Moïse, que culminó con su asesinato, ocurrido la madrugada del pasado 7 de julio. Actualmente hay 18 colombianos capturados y tres fueron abatidos durante los operativos de las fuerzas de seguridad haitianas. Según Vargas, están en la búsqueda de otros tres compatriotas suyos que habrían estado en República Dominicana y Haití y que tendrían relación con el caso. “Inicialmente era una supuesta operación de arresto del presidente de Haití”, dijo el titular de la Policía colombiana, tal como habían señalado previamente algunos de los detenidos. Según Vargas, Rivera y Capador “fueron las personas que, de acuerdo con la información que está manejando Haití, planearon la supuesta operación de arresto para llegar a la casa del presidente”. También fueron los encargados de contactar a más personas en Colombia, a quienes les indicaron “que esa era la actividad que iban a realizar”. La Policía de Haití afirma que el asesinato del presidente Jovenel Moïse se planeó durante una reunión en un hotel de la República Dominicana La Policía de Haití afirma que el asesinato del presidente Jovenel Moïse se planeó durante una reunión en un hotel de la República Dominicana Pero, antes de su ingreso a la isla, habrían participado en unas reuniones en otros países, entre ellos EE.UU.; por lo que están trabajando para identificar a las personas que les habrían ayudado a sacar la visa. Por otro lado, el director de la Policía colombiana reiteró que había vínculos de comunicación entre Rivera y Capador y la empresa de seguridad privada CTU Security (registrada como Counter Terrorist Unit Federal Academy LLC), con sede en Miami (EE.UU.) y dirigida por el opositor venezolano Antonio Enmanuel Intriago Valera. Esta compañía supuestamente fue la encargada del reclutamiento de los mercenarios. El miércoles, el jefe de la Policía de Haití, Léon Charles, señaló que el asesinato del presidente Moïse fue planeado en una reunión en un hotel de Santo Domingo, República Dominicana. En este sentido, indicó que en el encuentro participaron seis personas e identificó a Sanon, Intriago y Solages, así como al conocido político haitiano, el exsenador John Joel Joseph, que ahora está siendo buscado por la Policía; el alcalde de Jacmel, Marky Kessa; y Walter Veintemilla, el jefe de una consultora sospechosa de financiar la operación.

“Tony” Intriago (derecha) ha compartido fotos en medios sociales en las que aparece con personas como el presidente de Colombia, Iván Duque. La oficina de Duque dijo que no sabía nada de Intriago y señaló que Duque estuvo en Miami para hacer campaña para la presidencia en febrero de 2018. Posó para hacerse fotos con algunos de los asistentes, pero Duque no se reunió ni tenía ninguna relación con Intriago. 

Para el propietario de una pequeña firma de seguridad que tendía a declararse en bancarrota y evitar pagar sus deudas, se veía como una buena oportunidad: encontrar gente con experiencia militar para un trabajo en Haití.

Perece que Antonio “Tony” Intriago, propietario de la empresa de Miami CTU Security, se lanzó de cabeza al proyecto y contrató a más de 20 exmilitares colombianos para la misión. Ahora los colombianos están muertos o han sido capturados tras el asesinato el 7 de julio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, y la empresa de Intriago enfronta preguntas sobre su papel en el crimen.

El miércoles por la tarde, Léon Charles, jefe de la Policía Nacional de Haití, acusó a Intriago de viajar a Haití muchas veces dentro de la trama del asesinato y de firmar un contrato en el país, aunque no dio más detalles ni presentó pruebas.

Un profesional de seguridad de Miami cree que Intriago tenía demasiadas ganas de aceptar el trabajo y no presionó para conocer los detalles, lo que dejó a oscuras a sus contratistas. Algunos de sus familiares en Colombia han dicho que los hombres entendieron que la misión era dar protección a personas importantes.

Tres de los contratistas colombianos murieron y 18 estaban entre rejas en Haití, según dijo a la prensa en Bogotá el general Jorge Luis Vargas, jefe de la policía nacional colombiana. Diplomáticos colombianos en Haití no han tenido acceso a los detenidos.

CTU Security utilizó la tarjeta de crédito de la empresa para comprar 19 boletos de avión de Bogotá a Santo Domingo para los sospechosos colombianos supuestamente implicados en el asesinato. Uno de los colombianos muertos, Duberney Capador, se hizo una foto con un polo negro de CTU Security.

“Tienen la capacidad de actuar como sombras”

Nelson Romero Velasquez, exmilitar y abogado que asesora a 16 familias de los colombianos detenidos en Haití, dijo el miércoles que los hombres sirvieron en las fuerzas especiales del Ejército colombiano y podían operar sin ser detectados si querían hacerlo. Su comportamiento, señaló, deja claro que no viajaron a Haití para asesinar al presidente.

‘Tienen la capacidad de actuar como sombras”, dijo Romero Velasquez.

El ataque se produjo antes del amanecer en la vivienda privada del presidente. El mandatario murió baleado, y su mujer resultó herida. No estaba claro quién apretó el gatillo. Entre los sospechosos identificados más tarde en la amplia investigación había un exsenador haitiano, un funcionario despedido y un informante del gobierno estadounidense.

Miami, terreno para la intriga desde reclutamientos de la CIA

Miami se ha convertido en una pieza clave de las pesquisas. Hace tiempo que la ciudad es terreno fértil para la intriga, desde los tiempos en que fue el centro de reclutamiento de la CIA para la fallida operación de Bahía de Cochinos para derrocar al dictador cubano Fidel Castro a convertirse en punto de entrada clave para la cocaína colombiana en la década de 1980. Sus orillas con hileras de palmeras también han sido el paisaje del exilio para latinoamericanos y caribeños cuando los vientos políticos soplaban en contra en sus países de origen, y el lugar donde planeaban su regreso.

Investigaciones de Seguridad Nacional, una agencia estadounidense responsable de investigar delitos que cruzan las frontera internacionales, también investiga el asesinato, según un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a comentar el caso. Declinó dar más detalles.

El FBI dijo que “presta asistencia en la investigación’ a las autoridades haitianas.

Intriago, que inmigró desde Venezuela hace más de una década y participó en actividades en Miami para oponerse al régimen izquierdista en su país, no respondió a varias peticiones de entrevistarle.

Le gusta estar cerca de personas poderosas y ha compartido fotos en medios sociales en las que aparece con personas como el presidente de Colombia, Iván Duque.

La oficina de Duque dijo el lunes que no sabía nada de Intriago y señaló que Duque estuvo en Miami para hacer campaña para la presidencia en febrero de 2018. Posó para hacerse fotos con algunos de los asistentes, pero Duque no se reunió ni tenía ninguna relación con Intriago, señaló la oficina del presidente.

Registros oficiales de Florida indican que la empresa de Intriago cambió de nombre varias veces, en los últimos doce años, y pasó de ser CTU Security a CS Security Solutions y más tarde Counter Terrorist Unit Federal Academy LLC.

CTU indica dos direcciones en Miami en su sitio web. Una es un almacén clausurado sin rótulos. La otra es de una pequeña suite de oficina con otro nombre. Un recepcionista indicó que el propietario de CTU pasaba una vez por semana para recoger el correo.

La compañía, según su web, ofrece “productos personalizados de primera clase y servicios a fuerzas de seguridad y unidades militares, así como clientes industriales’.

Sin embargo, evitó pagar a varias empresas del sector por sus productos. Registros de Florida indican que una corte ordenó a la compañía de Intriago que pagara una deuda de 64.791 dólares en 2018 a una firma de armas y equipo táctico, RSR Group. Propper, un fabricante de material militar, también presentó una demanda por impago.

Alexis Ortiz, un escritor que trabajó con Intriago para organizar reuniones de venezolanos expatriados en Estados Unidos, le describió como “un colaborador muy activo, muy hábil”.

“Era amable, simpático”, dijo Ortiz.

Richard Noriega, que dirige International Security Consulting en Miami, dijo que no conocía personalmente a Intriago pero había seguido el desarrollo de la situación. Noriega, que también es venezolano, cree que Intriago se vio atraído por la perspectiva de dinero rápido y no fue lo bastante diligente.

Noriega se puso en el lugar de Intriago, y teorizó: “Estoy saliendo de una situación complicada de trabajo, de ingreso, de dinero. Me sale una oportunidad. Yo no la quiero perder”.

Por lo general, una empresa de seguridad pediría todos los detalles de la operación para determinar cuánta gente hace falta y qué nivel de seguridad necesitarían. Una prioridad sería preparar una ruta de escape por si las cosas se tuercen, señaló.

‘Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es la evacuación. ¿Dónde se va a salir? Es lo primero que hago”, explicó Noriega.

Pero al parecer, esos planes no se hicieron, quizá porque los colombianos, o al menos algunos de ellos, creían que la misión era benigna.

No parece lógico, señaló, que si los colombianos, personas muy entrenadas, hubieran planeado matar al presidente, no tuvieran una vía de escape. En lugar de eso se vieron atrapados, algunos escondidos entre los arbustos, por la población local y la policía.

‘Es bien turbio’, dijo Noriega.

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Selsky, exjefe de la oficina de Associated Press en el Caribe y Colombia, reportó desde Salem, Oregon. Los periodistas de AP Joshua Goodman en Miami, Evens Sanon en Puerto Príncipe, Haití, y Manuel Rueda y Astrid Suárez en Bogotá, Colombia, contribuyeron a este despacho.

diariolibre.com

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