Las AFP ganan tanto, que solo queda miserias para los trabajadores

*Por Alexander Pérez

En el mundo político se sostiene que en América Latina los fenómenos se dan por efecto dominó, un hecho se produce en México o Brasil, y en poco tiempo se desparrama hacia las demás naciones, cosa que bien se puede apreciar hasta en los modelos políticos gobernantes.

Pero en el caso del sistema privado de pensiones que, fue creado, primero para engordar los bolsillos de los banqueros del mundo, y después para guardar dádivas o miserias a los trabajadores para el día en que tangan que retirarse porque han agotado sus fuerzas como ente productivo.

Cuando en el 2016 en Chile explotaron las grandes protestas contra las AFP, advertí en forma reiterada que se trataba simplemente de la “punta del iceberg”, porque si esta nación que se ha vendido como el ejemplo a seguir en cuanto a desarrollo económico, social y político había tomado este sendero; había que percibir lo que pasaría en el país en la medida en que los trabajadores que empezaron aportar recursos desde el 2003 comenzaran a buscar sus retiros y le vengan con pensiones de miseria, también en el país ese sistema detonaría en una crisis que se lo llevaría por delante.

Aquí la situación está peor que en Chile. y las AFP están tan desacreditadas que han debido ¡comprar! la conciencia de algunos economistas, sacerdotes, periodistas, legisladores, sindicalistas y otros hacedores de opinión pública, para que le defiendan y evitar desgranarse con una caída muy estrepitosa.

Para mostrar el jugoso negocios que son las AFP basta con señalar que cobran una comisión mensual por administrar los fondos; otra comisión anual complementaria en función de cada una de las cuentas; además por los servicios que puedan prestar a sus afiliados; y cuando algún patrono se atrasa en transferir los pagos de los empleados a esas empresas, también tienen un interés, que va a parar sus cuentas.

Ese modelo es tan injusto que en Chile el presidente Sebastián Piñera se quedó solo en su defensa, hasta los legisladores de su partido se alinearon con la oposición para autorizar un primer retiro del 10 % de esos fondos, que ya va por un tercero, y reclamando un cuarto.

Para dejar bien claro la iniquidad que resulta ese sistema, en el 2018 en Chile, el promedio de pensión era de 225 euros, unos RD$15,000. En el país el promedio se estima ronda RD$6,500, unos US$112.oo mensuales. ¿Cuál es la vida que pueden llevar nuestros envejecientes con esa suma?, la muerte por inanición, y de esta forma las personas mueren antes de los 65 y las AFP se quedan con el 100 por ciento de los recursos ganados por los trabajadores en 50 años de labores.

Los legisladores que aprobaron esta desgracia estaban tan conscientes de ese atraco, que se autoexcluyeron del mismo y tienen su propio régimen de retiro; al igual que otras entidades oficiales, y algunos gremios que por el poder de presión que tienen, lograron quedarse fuera del mismo.

Una amiga que cotiza al régimen desde el 2003 y devenga un sueldo de RD$19.000 pesos, tuvo un accidente laboral que le incapacitó cuatro de los cinco dedos de una mano, y cuando fue a la AFP donde cotiza le ofrecieron un sueldo de RD$6,000 pesos mensuales durante 13 años.
Otro que tenía un sueldo mensual de RD$45,000 mensuales, con 60 años le ofrecieron un salario de RD$10,400 por 13 años.

Entonces, estamos hablando que las AFP representan la colectivización de la pobreza de los envejecientes; que de por sí es inconstitucional porque lacera la dignidad humana; e injusto porque mientras sacrifica a una gran masa de dominicano, enriquece en forma obscena a unos pocos.

Por vía de consecuencias, el reclamo del 30% es oneroso al interés de los trabajadores, aquí deberíamos estar reclamando la devolución del 100 por ciento de esos recursos a sus reales propietarios; que la crisis sanitaria que afecta al mundo le ha quebrado su calidad de vida.

eldia.com.do

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